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LA POBREZA EN EL MUNDO

NIVELES DE POBREZA

El crecimiento alcanzado el año 2007, que llega a una tasa del 8,5%, no podrá repetirse en el 2008. Sin embargo, se piensa que se podrá lograr una del 6,5% o 7%, este año, lo cual no está nada mal.

Los que no están bien son los niveles de pobreza que no se logran reducir. Seguimos en cifras que llevan al 44,5% de peruanos a vivir en niveles de supervivencia que no se puede aceptar.

Ellos se encuentran principalmente en las regiones de Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cerro de Pasco, Huancavelica, Huánuco, Loreto, Puno, San Martín y Ucayali. A su vez, estas regiones son las que fueron más azotadas por el terrorismo. Es decir, que existen peruanos doblemente castigados.

El gobierno actual repite insistentemente que antes de dejar las riendas del poder habrá disminuido el porcentaje de pobreza al 30%, pero, hasta ahora, en año y medio de gobierno, más allá de haber concentrado los programas sociales bajo la nueva estrategia denominada Crecer --para darles más eficiencia y así evitar que se sobrepongan entre ellos-- no se aprecian los resultados que se pretenden obtener.

La deficiente gestión también afecta estos programas sociales, además de estar demasiado centralizados en Lima. Deberían descentralizarse, de forma que se acerquen a quienes deben ser sus beneficiarios.

Desde la capital, el asunto no parece funcionar. Es indispensable que se comprometa a las autoridades locales y regionales en un esfuerzo de solidaridad que no se está logrando. Los municipios distritales tienen que ser incorporados a Crecer.

Los programas de ayuda social han tenido éxito en México, Brasil y Chile. Por qué no miramos hacia ellos y recogemos sus experiencias positivas, evitando cometer los errores que ellos ya han corregido, como la siempre presente tentación a la politización de parte del aparato gubernamental.

Resulta indispensable y urgente ocuparse de los peruanos de menores recursos, a quienes no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

Es bueno que el país crezca en los niveles que lo ha venido haciendo sostenidamente en los últimos casi siete años, pero es una lástima que este crecimiento no vaya acompañado de la correspondiente preocupación por los que menos tienen.

Los programas sociales orientados a permitir que las madres se ocupen de que sus hijos vayan a la escuela, no sufran de desnutrición, tengan agua y habiten viviendas en condiciones mínimas aceptables, deben ser objetivos realizables y no solo buenos deseos.

Según declaraciones oficiales son más de 3,2 millones de peruanos los que viven en condiciones de pobreza extrema en 880 distritos de la República (sobre un total de 1.833 distritos), ubicados principalmente en áreas rurales. En esos distritos, 6 de cada 10 niños sufren de desnutrición crónica.

La deficiencia de estos programas salta a la vista, cuando el Gobierno mismo acepta que únicamente 1,5 millones de peruanos se benefician de ellos, vale decir, que la ayuda llega al 40% de quienes sufren de extrema pobreza y una mayoría del 60% restante todavía permanece al margen de la atención gubernamental.

Para este año, se anuncia un presupuesto de 3.600 millones de soles (1.250 millones de dólares) para luchar contra la pobreza. La cifra es importante, siempre y cuando se utilice para llegar a más gente necesitada, para cumplir con la meta trazada de reducir la pobreza extrema del 45% al 30% al final de actual período presidencial.

Con los niveles de crecimiento que se vienen obteniendo y la notoria bonanza fiscal, el nuevo impulso de los programas sociales se convierte en una necesidad impostergable.

HECHO POR RAUL ARAMBULO BAYONA

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